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¿Qué significa ser una persona basada en la realidad?

  • Writer: Estupido Libre Albedrio
    Estupido Libre Albedrio
  • 11 hours ago
  • 5 min read

¿Quiénes son la comunidad basada en la realidad? El autor Jonathan Rauch identifica cuatro grandes esferas profesionales —la academia y la investigación científica, el periodismo de verificación, las agencias gubernamentales que producen estadísticas e inteligencia, y el mundo del derecho y la jurisprudencia— como los pilares sobre los que descansa lo que el autor llama La Constitución del Conocimiento. Cada una de estas esferas comparte, por encima de sus diferencias, un rasgo definitorio: la incomodidad ante el resultado prescrito y el rechazo absoluto a inventar o falsear información.


A partir de esa descripción institucional, se adentra en los principios que dotan de coherencia interna a esa comunidad dispersa. Falibilismo, objetividad, exclusividad, refutación, responsabilidad, pluralismo, civilidad, profesionalismo, institucionalismo y rechazo a la charlatanería conforman un decálogo que no pretende ser exhaustivo sino revelador: lo que une a un juez, un epidemiólogo y un periodista de investigación no es la materia sobre la que trabajan sino la gramática con la que tratan esa materia. Cada principio funciona como un dique contra la arbitrariedad epistémica: el falibilismo frena la soberbia, la refutación institucionalizada obliga a exponer las hipótesis al fuego cruzado de la crítica, y la responsabilidad garantiza que el error tenga consecuencias sin llegar a paralizar la búsqueda.


El extracto adquiere su mayor densidad política cuando aborda la tensión entre libertad y sanción. La comunidad basada en la realidad no puede funcionar si castiga con demasiada severidad los errores honestos, porque entonces ningún investigador se arriesgará a proponer una hipótesis no convencional; pero tampoco puede sobrevivir si la mala conducta queda impune, porque entonces la credibilidad del sistema se erosiona desde dentro. La solución que el texto propone no es una regla fija sino un equilibrio dinámico, sostenido por el pluralismo y la civilidad: la diversidad de voces y el respeto mínimo en la conversación son las condiciones de posibilidad de un saber colectivo que ninguna mente individual podría alcanzar por sí sola.


El texto afirma que la verdad es un principio regulador, no un destino; es reconocer que ninguna estructura garantiza por sí misma la producción honesta de conocimiento; al final, todo depende de personas que hayan interiorizado la misión de aprender. El aprendizaje, en esta visión, no es un logro sino una actitud sostenida, una conversación que nunca termina y que exige, como condición primera, el deseo genuino de emprender ese camino. Con esa afirmación, el texto convierte un argumento sobre instituciones en una ética de la vida intelectual.



A continuación, comparto extracto del libro La constitución del conocimiento.

 

 

Capítulo 4


Parte 3

¿Quiénes son la comunidad basada en la realidad?

Primero, el mundo de la erudición profesional, la ciencia y la investigación: el universo de personas que desarrollan especialidades y experiencia, reúnen evidencia, formulan hipótesis, revisan la literatura existente, participan en intercambios críticos, publican hallazgos, comparan y replican resultados, dan crédito y citan el trabajo de otros, participan en conferencias, editan revistas y libros, desarrollan metodologías, establecen y hacen cumplir estándares de investigación y capacitan a otras personas para hacer todas esas cosas. Muchas de estas personas están en la academia, pero algunas trabajan en centros de investigación, empresas, organizaciones sin fines de lucro y consultorías. Una forma de identificarlos es que ellos saben que no están haciendo su trabajo, y se sienten incómodos, cuando se les dice de antemano cuál debe ser el resultado de su investigación, o cuando no se les permite seguir la evidencia. Pueden discrepar en muchas cosas, pero consideran mentir e inventar información como motivo de despido justificado.


Segundo, el mundo del periodismo basado en la realidad: el universo de personas que recopilan hechos, cultivan fuentes, organizan investigaciones, examinan documentos, triangulan puntos de vista, desarrollan historias, verifican historias, editan historias, deciden publicar o no publicar, deciden si seguir o refutar historias publicadas en otros lugares, evalúan errores y publican correcciones, y capacitan a otros para hacer todas esas cosas.


Tercero, el mundo de las agencias gubernamentales que recopilan inteligencia, realizan investigaciones, elaboran estadísticas y desarrollan regulaciones. Dentro de las partes basadas en la realidad del gobierno también se encuentran agencias que recopilan estadísticas y realizan investigaciones bajo salvaguardas destinadas a mantener la objetividad y aislar los resultados de la influencia política.


Cuarto, el mundo del derecho y la jurisprudencia: el universo de abogados, jueces y académicos del derecho que desarrollan especialidades y experiencia, reúnen hechos, revisan jurisprudencia y precedentes, construyen casos y argumentos, citan evidencia, debaten con otros profesionales, emiten y justifican decisiones, publican fallos, se responsabilizan mutuamente mediante niveles de apelación, construyen y respetan un cuerpo acumulativo de precedentes, establecen estándares profesionales y capacitan a otros.


Principios en común

De ninguna manera esas cuatro categorías agotan la clasificación. Profesionales basados en la realidad trabajan en muchos lugares y realizan muchos tipos de actividades. Más importante para comprender la Constitución del Conocimiento son ciertos compromisos que tienen en común:


Falibilismo. Reconocer que cualquiera de nosotros puede estar equivocado es fácil en teoría, pero difícil en la práctica. Estar abierto a la crítica requiere humildad, paciencia y tolerancia.


Objetividad. Las personas y organizaciones comparten un compromiso con la regla empírica, los individuos deben ser intercambiables. Rechazan el subjetivismo y el perspectivismo; nada es verdadero simplemente porque alguien lo sienta o porque represente la experiencia de un grupo.


Exclusividad. Los miembros de la comunidad comparten no solo un compromiso con la realidad objetiva, sino también la comprensión de que fuera de ese compromiso existe la anarquía: una zona de caos donde la realidad se fragmenta y la verdad pierde fuerza.


Refutación. El sistema está diseñado para lo que algunos llaman “refutación institucionalizada”. Los individuos entienden que sus afirmaciones serán desafiadas y se preparan para el escrutinio de sus colegas, verificación de los hechos, y evaluaciones críticas.


Responsabilidad. Equivocarse es indeseable pero también inevitable. La gente debe saber que pueden cometer errores honestos, de otra forma no se atreverán a perseguir nuevas hipótesis. Por otro lado, debemos motivarlos para que no cometan errores. Así que se necesita el equilibrio correcto de consecuencias para los errores: ni demasiado severo, ni demasiado indulgente. Las faltas deben reconocerse como faltas, y la comunidad espera integridad de sus miembros. En casos de mala conducta, quienes violan las reglas pueden ser sancionados: perder credenciales, reputación o carreras. Sin embargo, la forma más común de responsabilidad es más simple, tan solo perder el argumento. No lograr persuadir significa que la idea queda de lado.


Pluralismo. La comunidad basada en la realidad depende de la diversidad de puntos de vista. La libertad para proponer, criticar, desafiar y defender es esencial para evitar sesgos de confirmación y conformidad.


Civilidad. Incluso los profesionales más destacados pueden ser temperamentales, pero necesitan mantener la conversación en marcha. La incivilidad tiende a marginar a quien la práctica.


Profesionalismo. Las credenciales importan. Construir reputación requiere años de estudio y práctica. La comunidad basada en la realidad es fundamentalmente una red profesional cuyos miembros buscan persuadir a otros profesionales.


Institucionalismo. También es una red institucional. Universidades, organizaciones científicas, medios de comunicación, agencias gubernamentales y otras instituciones son nodos esenciales que permiten que el sistema funcione.


Sin charlatanería. Mentir viola la Constitución del Conocimiento, pero hablar sin ningún respeto por la verdad puede ser aún más dañino. Los investigadores honestos pueden equivocarse, pero no ocultan evidencia ni recurren a la ofuscación deliberada para confundir.


No afirmo que todo buen académico o periodista deba creer que posee la verdad absoluta. Lo que afirmo es que existen formas apropiadas e inapropiadas de comportarse en interacciones públicas. La verdad es un principio regulador: una orientación, no un destino.


Ser una persona basada en la realidad significa identificarse con la misión de aprender. Si la libertad es el valor central de la constitución política, el aprendizaje es el valor central de la constitución epistémica. El aprendizaje es un proceso, no un resultado; una conversación, no un destino. Comienza con el deseo de aprender y no puede prosperar sin él.

 

 
 
 

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