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El miedo al nihilismo

Updated: Sep 1, 2022



Para las personas religiosas la vida es valiosa porque así lo dice la biblia. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y ama tanto a su creación que el universo entero fue creado especialmente para él. Además, Dios promete a los fieles y devotos que pasarán una eternidad después de la muerte en un paraíso celestial junto a todos sus seres queridos. Esta ideología ha confortado a incontables generaciones de creyentes cada vez que se hacen preguntas existenciales relacionadas con el significado y el valor de la vida en este mundo. ¿Qué pasa cuando alguien cuestiona a los creyentes y sus ideas porque no está dispuesto a aceptar doctrinas dogmáticas? Uno de los problemas más grandes en la ausencia de Dios, según muchos creyentes, es el inexorable nihilismo. Según la RAE el nihilismo se puede definir como la negación de un fundamento objetivo en el conocimiento y en la moral. Es decir que, de acuerdo con los creyentes, en la ausencia de Dios, no es posible distinguir entre el bien y el mal, ni siquiera lo falso de lo verdadero. Esto haría imposible el intentar justificar objetivamente la afirmación: la vida y la verdad son valiosas por eso deben protegerse a cualquier costo. El psicólogo investigador Steven Pinker en su libro The Blank Slate nos dice que la perspectiva materialista del ser humano no es necesariamente amoral o nihilista y que las ideas religiosas no son inherentemente mejores o más humanas. El cerebro humano es solo materia ordinaria, pero está organizada de tal manera que permite a los organismos vivos sentir placer, dolor, miedo, hambre, ira, tristeza, ansiedad, felicidad, etc. Y es gracias a la evolución de estos sentimientos que después aparecieron las sociedades y las culturas, por lo que los organismos han ido evolucionando comportamientos morales o proto-morales desde que han existido los seres vivos y la competencia. Por otro lado, la recurrencia de actos malvados cometidos en el nombre de Dios a través de la historia demuestra que no son actos aislados o perversiones aleatorias. Una autoridad omnipotente que nadie puede ver es un aliado útil para líderes nefastos que aspiran a enlistar a guerreros santos en sus ejércitos. Las enfermedades mentales pueden ser curadas por la ciencia, pero no al considerarlas como manifestaciones de un alma inmaterial, sino como manifestaciones fisiológicas y genéticas. Por último, la idea de que el cuerpo físico es solo un vehículo temporal irrelevante que transporta el alma mientras navega por este mundo que también es desechable y transitorio, ha servido para manipular a infinidad de jóvenes mártires, y para ignorar los retos ambientales más grandes en la historia de la humanidad. ¿Para qué luchar en contra del calentamiento global y las potenciales catástrofes ambientales si este mundo y esta vida son solo una prueba de nuestra fe? Para los creyentes, un cataclismo mundial ambiental o armamentista sería equivalente al apocalipsis bíblico, el fin de los días, la segunda venida del mesías para recompensar a los fieles y castigar a todos los demás con una eternidad en el infierno. Esta es quizás la idea más siniestra jamás contrabandeada e inculcada los seres humanos. Por lo tanto, la alternativa objetiva a la teoría religiosa sobre el origen de los valores, es que la evolución nos dotó con un sentido de la moral y que hemos expandido el círculo de su aplicación a través de la historia mediante la razón, el conocimiento, y la compasión.


A continuación, un extracto del libro The Blank Slate escrito por Steven Pinker.



Por: Steven Pinker


Capítulo 11. El miedo al nihilismo


─Extracto


Uno de los miedos a las explicaciones biológicas de la mente es que pueden despojar nuestras vidas de significado y propósito. Si solo somos máquinas que permiten a nuestros genes hacer copias de nosotros, si nuestras alegrías y satisfacciones son solo eventos bioquímicos que algún día se apagarán para siempre, si la vida no fue creada con un propósito superior dirigida hacia un objetivo noble, entonces ¿para qué seguir viviendo? La vida como la valoramos sería un fraude. Este miedo se presenta en dos tipos, el religioso y el laico. Una versión sofisticada del tipo religioso fue formulada por el Papa Juan Pablo II en un discurso hecho en 1996 a la academia pontifical de las ciencias, titulado “La verdad no puede contradecir a la verdad”. El Papa reconoció que la teoría de la evolución de Darwin era más que solo una hipótesis, porque descubrimientos convergentes en varios campos independientes argumentaban a su favor. Pero marcó la raya en “el alma espiritual”, lo que describió como una transición en la evolución de los humanos equivalente a un “salto ontológico” que no podía ser observado por la ciencia. Dijo que el espíritu no podía haber surgido “de las fuerzas de la materia viva”, porque eso no puede “aterrizar la dignidad de la persona”. En otras palabras, si los científicos están en lo correcto y la mente surgió solo de la materia, entonces tendríamos que olvidarnos del valor y la dignidad del individuo, de la solidaridad y el desinterés hacia el prójimo, y del propósito de realizar estos valores a través del amor de Dios. Nada nos detendría de vivir una vida de explotación despiadada y un cinismo egocéntrico.


Las religiones han dado un sentido de confort, comunidad, y guía moral a innumerables personas, y algunos biólogos argumentan que un deísmo sofisticado, hacia donde están evolucionando muchas religiones, puede ser compatible con un entendimiento evolutivo de la mente y de la naturaleza humana. Mi objetivo es refutar la acusación que una perspectiva materialista de la mente es inherentemente amoral y que las ideas religiosas deben ser favorecidas porque son inherentemente más humanas. Aun el científico más ateo nunca abogaría en defensa de una amoralidad despiadada. El cerebro puede ser un sistema físico hecho de materia ordinaria, pero esa materia está organizada de tal manera que dio origen a un organismo consciente con la capacidad de sentir placer y dolor. Y eso a su vez, prepara el escenario para el surgimiento de la moralidad. Niños tan jóvenes como un año o año y medio espontáneamente comparten juguetes, ofrecen ayuda, e intentar confortar a otros niños o adultos que están visiblemente angustiados. Las personas en todas las culturas distinguen entre el bien y el mal, tienen un sentido de justicia, se ayudan mutuamente, imponen derechos y obligaciones, creen que los daños deben ser resarcidos, prohíben la violación, los asesinatos, y otros tipos de violencia. Estos sentimientos son conspicuos por su ausencia en los individuos aberrantes que llamamos psicópatas. La alternativa entonces, a la teoría religiosa del origen de los valores es que la evolución nos dotó con un sentido de la moral, y hemos expandido el círculo de su aplicación a través de la historia mediante la razón, el conocimiento, y la compasión.


La historia de la religión demuestra que Dios ha ordenado a personas a cometer todo tipo de actos crueles y egoístas: la masacre de los madianitas y el secuestro de sus mujeres, apedrear a las prostitutas, asesinar a los homosexuales, quemar brujas, matar a los herejes e infieles, arrojar a los protestantes por las ventanas de los edificios, detener tratamiento médico a niños enfermos, balacear clínicas de aborto, hacerse explotar en medio de un mercado lleno de gente, y estrellar aviones contra rascacielos. Recordemos que incluso Hitler pensaba que estaba ejecutando la voluntad de Dios.


La recurrencia de actos malvados cometidos en el nombre de Dios a través de la historia demuestra que no son actos aislados o perversiones aleatorias. Una autoridad omnipotente que nadie puede ver es un aliado útil para líderes malévolos que aspiran a enlistar a guerreros santos en sus ejércitos.


Y además ¿quién dice que la doctrina del alma es más humana que el entendimiento de la mente como un órgano humano? No veo ninguna dignidad en dejar que personas mueran de hepatitis o que sean destruidas por la enfermedad de Parkinson, cuando la cura puede encontrarse en el estudio de las células madres que movimientos religiosos buscan prohibir debido a que utiliza bolas de células que han dado el “salto ontológico” a un “alma espiritual”. Fuentes de inmensa miseria como el Alzheimer, la depresión, la esquizofrenia, pueden ser curadas, no al tratar a los pensamientos y las emociones como manifestaciones de un alma inmaterial, sino tratándolas como manifestaciones fisiológicas y genéticas. Finalmente, la doctrina del alma que sobrevive al cuerpo es todo menos justa, porque necesariamente le resta valor a las vidas que vivimos en este mundo. Alusiones a una vida más allá de la muerte son típicas en las cartas finales dejadas por padres que toman las vidas de sus hijos antes de cometer suicidio. Y todos sabemos cómo esta idea motiva a ataques de mártires suicidas. Es por esto que debemos rechazar el argumento de que si las personas dejaran de creer en la justicia divina harían el mal con impunidad.


Es verdad, si los no creyentes pensaran que pueden evadir el sistema legal, la deshonra de su comunidad, y sus propias consciencias, no se asustarían por la posibilidad de pasar una eternidad en el infierno. Pero, de igual manera, tampoco pueden ser tentados a masacrar a miles de personas por la promesa de pasar una eternidad en el cielo.


Aun el confort emocional de la creencia en la vida después de la muerte puede tener dos filos. ¿La vida pierde sentido si dejamos de existir cuando nuestros cerebros mueren? Al contrario, nada le da más sentido a la vida que la realización de que cada momento consciente es un regalo extremadamente precioso. ¿Cuántas peleas han sido evitadas, cuantas amistades renovadas, cuantas horas no desperdiciadas, cuantos gestos de afecto ofrecidos, porque a veces nos recordamos que la vida es corta?



Video en YouTube del canal En Pocas Palabras sobre el Nihilismo Optimista


Plática del filósofo Nolan Gertz sobre el nihilismo en el canal de YouTube TedX


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