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Boletín Económico ¿Qué es el comunismo?




A continuación, les comparto la traducción de un episodio del Boletín Económico semanal de Richard D. Wolff en el canal de YouTube Democracy at Work. El título de este episodio es ¿Qué es el comunismo? Richard es un economista Marxista estadounidense, profesor en la universidad de Nueva York y graduado de Harvard, Yale y Stanford. Pueden ver más información sobre su larga carrera y extensa preparación en su página de internet. Esta será la primera de varias publicaciones de estos boletines, el propósito es conocer de la voz de un Marxista experto y reconocido los conceptos, ideas e historia del socialismo y el comunismo para después poder hacer una crítica un poco más informada.



¿Qué es el comunismo?


Por: Richard D. Wolff


Durante la mayor parte de la historia que la palabra y la idea del comunismo han circulado, es justo decir que ha sido un sueño utópico, un ideal, una noción de que la comunidad humana puede funcionar como una comunidad idealizada, con respeto mutuo, honestidad y con integrantes que se cuidan entre ellos. Donde todos contribuyen con lo que saben hacer mejor, con lo que aman hacer, que los apasiona y donde todos reciben de la comunidad ambas cosas, lo físico y material, pero también los beneficios espirituales, los medios para llevar una vida física y mental sana. El comunismo era una idea genérica de que este tipo de comunidad sería valiosa en términos de dónde vives, valiosa en términos de dónde trabajas, y valiosa como una manera de conectar con otras personas, sin importar en que actividades en particular participes. Y por esta razón las comunidades comunistas han existido por miles de años. El documento más famoso sobre este tema es el llamado Manifiesto Comunista escrito y publicado en 1848 por Karl Marx y Friedrich Engels. Habla sobre muchas de las cosas que estaban mal en la sociedad de esa época, lo cual identificaban como capitalismo. Empezaron su manifiesto comunista con esa famosa frase sobre el comunismo que lo describe como un fantasma que espanta a la sociedad moderna con la imagen constante de cómo las cosas pudieran ser diferentes y mejores. Después del manifiesto comunista, por el resto del siglo 19 lo que tuvimos fue un crecimiento lento de esas ideas, pero no bajo el nombre de comunismo. Esa palabra se desvaneció y fue reemplazada por el término socialismo. El socialismo se convirtió en la gran alternativa al capitalismo en todo el mundo durante la segunda mitad del siglo 19. Pero siempre representó una noción de algo fundamentalmente diferente al capitalismo en formas que debían hacerlo más atractivo, por lo menos en las mentes de aquellos que fueran persuadidos. La primera guerra mundial de 1914 lo cambió todo. La sociedad moderna nunca ha podido curar las cicatrices de la primera guerra mundial. Una de las cosas que sucedió es que la guerra dividió al socialismo en dos grupos. Un grupo mantuvo el nombre y su posición fue: “somos críticos del capitalismo, queremos algo mejor, y nos llamamos socialistas.” Pero el otro grupo criticaba al primer grupo, decían que no hacían lo suficiente para encontrar una solución, y que ellos estaban determinados a llevar las cosas aún más lejos. Y este grupo se autodenominó los comunistas. Aquí es cuando este término toma un significado totalmente diferente. Porque eso sucedió en casi todos los países donde ya existía un partido socialista, se dividió en el partido socialista y el partido comunista. Uno de los temas claves tenía que ver con la primera guerra mundial. Los socialistas decidieron pelear con su país en la guerra. Esto, por supuesto, enfrentaría a los socialistas de diferentes países. Pero otros dijeron, no, esta no es una guerra que los socialistas deben pelear, porque es una guerra que es producto del capitalismo, es el fruto de su búsqueda sin fin de hacer dinero controlando al resto del planeta, nosotros no deseamos ser parte de eso. Esto dejó muy claro cuáles eran las diferencias entre comunistas y socialistas. Después sucedió la revolución rusa en 1917. Donde bajo el liderazgo de Lenin, por primera vez los socialistas llegaron al poder. Y la pregunta fue ¿Qué son ahora? ¿Qué tipo de socialista? Pero Lenin, al tomar esa posición ante la guerra, no podía ni quería regresar al viejo socialismo. Así que se convirtieron en el partido comunista. En los demás países los partidos comunistas se separaron del partido socialista. Todos estaban sujetos a las ideas de Marx, pero ambos tomaron direcciones diferentes, no solo para distinguir sus respectivas ideas, sino también para distinguirse entre ellos.


Es necesario aclarar que ninguna de estas organizaciones ─comunistas─ creían, ni dijeron nunca, que habían logrado establecer el comunismo. Ni los socialistas ni tampoco los comunistas. Lo que los distinguía era lo que se proponían lograr, en el camino hacia una utopía futura idealizada que a veces llamaban comunismo. Pero la idea de que lo que fracasó en la Unión Soviética fue el comunismo, es una idea que ningún oficial del partido comunista mencionó nunca. Eso no era lo que creían que estaban haciendo. Estaban en una transición, en el camino hacia el comunismo, pero no estaban ahí todavía, ni siquiera cerca. Por lo tanto, lo que fracasó en la Unión Soviética (y también en China, Cuba, Corea del Norte, Vietnam, etc.) fue el socialismo. Porque eso es lo único que los socialistas y los comunistas dijeron que habían logrado.


Quiero hacer énfasis en las diferencias:


Los socialistas creían que su propósito principal era movilizar el voto ciudadano formando alianzas para ejercer poder político, ya sea ocupando puestos en el gobierno, o moldeando las políticas públicas para mejorar las condiciones de vida de las masas. Daban prioridad a la vivienda subsidiada, al transporte público, servicios de salud públicos, y muchas otras cosas que se han convertido en algo común en los países donde los socialistas han llegado al poder. No desafiaban a la empresa privada, al capitalismo privado, a la organización empresarial del tipo empleador-empleado, dejaron todo eso en las manos de los capitalistas. Con algunas pocas excepciones, ese tipo de socialismo consistía en la regulación y la supervisión del sector privado por parte del gobierno. En un sentido, este socialismo era una especie de capitalismo, pero con una cara humana, se encarga de la gente, en una manera que el capitalismo nunca lo haría si se dejara por completo en las manos del sector privado.


Los comunistas creían que todo lo anterior no era suficiente, que las condiciones del trabajador nunca eran lo suficientemente buenas. Y si en algún momento llegaba a ser lo suficientemente buenas, era solo porque los capitalistas privados lo toleraban. Y cuando ya no lo toleraban, todos los logros serían revertidos. Así que el argumento de los comunistas era: el gobierno tiene que ir más allá. No solo regular, sino tomar el control total, adueñarse y operar las industrias, la agricultura, para asegurarse que lo que se hiciera, se hiciera para el beneficio de la sociedad entera y no solo para el grupo pequeño que vivía de las utilidades.


Sin embargo, el partido comunista de Rusia y los partidos comunistas en otras partes del mundo se colapsaron. El fracaso de la Unión Soviética nunca fue universalmente aceptado y después de su colapso se empezó un proceso de autocrítica. ¿Qué salió mal? ¿Por qué colapso la URSS? Ni los socialistas, ni los comunistas entendieron que el problema era que el capitalismo organiza el trabajo de tal manera que hay dos grupos, un grupo pequeño llamado empleadores capitalistas y otro mucho más grande llamado empleados trabajadores. El grupo capitalista es poderoso y manipula la economía para mantener el poder y el dinero, cada vez más conforme pasa el tiempo. De esta manera este grupo se asemeja a los amos en el sistema esclavista o a los señores feudales. Los socialistas no pudieron cambiar eso, dejaron a los pequeños grupos de capitalistas privados manejar sus negocios a su manera. Y los partidos comunistas en Rusia, China, Cuba, Corea del Norte no hicieron exactamente lo mismo, pero tenían unos cuantos oficiales del estado a cargo de las empresas privadas tomando decisiones para las masas de trabajadores. Uno era capitalismo privado y el otro era capitalismo estatista. Pero ninguno era como el comunismo que estaba en las mentes de los socialistas. El control de las empresas por parte del gobierno aumentaba los salarios, mejoraba las condiciones de trabajo, proveía salud y transporte público, mejoraba las condiciones de vida de la gente. Nadie que haya prestado atención puede negar que, en la URSS en el siglo 20, y la República Popular China en el siglo 21, se mejoraron las condiciones de vida de las personas mucho más rápido que cualquier otro lugar capitalista de occidente. Pero, aun así, en la URSS y en China, no se había logrado instalar el comunismo. ¿Qué fue lo que falto para lograr el comunismo? Lo que pasó fue que la organización de los lugares de trabajo, las fábricas, la oficina, las tiendas, nunca se transformaron. Dejaron a los dueños y directivos de las empresas tomar todas las decisiones, hayan sido personas privadas u oficiales del gobierno, ese grupo pequeño de personas se quedaban con la mayoría de las ganancias producidas. El fantasma del comunismo que espantaba a la Europa de mediados del siglo 19, la Europa de la que habla Marx en el manifiesto comunista, ese fantasma todavía está con nosotros.


Y ese fantasma susurra en el oído de los trabajadores: Tal vez no sea suficiente el ganar el gobierno en una elección, tal vez no sea suficiente el formar un sindicato poderoso. Si no puedes movilizar a las personas de una comunidad para que exijan la transformación de sus hogares, de sus lugares de trabajo, en una colección democrática de individuos que se cuidan y reconocen su interdependencia, no será posible llegar a ese maravilloso ideal utópico que el comunismo siempre ha representado.


Ahora somos lo suficientemente inteligentes como para haber entendido que la guerra fría entre EE. UU. y la URSS fue una lucha entre el capitalismo estatista y el capitalismo privado, y de esta manera podamos hablar una vez más sobre el socialismo y el comunismo en la forma honesta en que los seres humanos pueden y deben hablar sobre sus formas de vida, y compararlas con la forma en que se imaginan que deberían vivir.




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