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  • Estupido Libre Albedrio

La Trampa de las Ideologías

Updated: Jul 8, 2021



“Una gran idea puede unir a las personas como ninguna otra cosa y nos permite construir la sociedad de nuestros sueños. La ideología nos ha dado las democracias liberales y las instituciones de salud pública. Pero los ideólogos se pueden obsesionar igual que los expertos y los activistas con su única idea o solución, con resultados potencialmente catastróficos. Las consecuencias absurdas de enfocarse fanáticamente en una sola idea ─como el mercado libre y la uniformidad social─ en lugar de medir los resultados y hacer lo que funciona, son obvias para cualquiera que dedique algo de tiempo para observar las realidades de la vida diaria en Cuba y en los Estados Unidos.” (Hans Rosling, 2018)



Cada grupo político busca siempre implementar su propia doctrina que incluye una lista de principios específicos que adaptan para intentar solucionar todo tipo de problemas. En lugar de dedicarse a estudiar seriamente la problemática, las cifras, o algún dato histórico, la mayoría de las veces, los políticos se entregan a la actuación, al espectáculo de una supuesta lucha para defender ideales y salvar a la sociedad del enemigo interno. Crean y promueven la fantasía de que debemos escoger un bando y participar en esta guerra civil inminente, inevitable, y en un principio ficticia, donde debemos rescatar a la patria declarando la guerra a la otra mitad de la población. Dedican todo su tiempo y recursos para alimentar esta ilusión maligna y dividir a los ciudadanos recurriendo a instintos tribales que les permiten inflamar y manipular a las masas susceptibles. Las ideologías se convierten entonces en nada mas que banderas para identificar bandos, y para crear y difundir memes propagandísticos con respuestas simples a problemas complejos. Todo para alcanzar aspiraciones personales tan terrenales como continuar la acumulación de riquezas para los miembros de la elite política, o tan trascendentales como la creación de un nuevo régimen moral autoritario que busca la perpetuidad en el poder.


En el caso de Cuba, el gobierno mantiene un control totalitario sobre la población para mantener a toda costa el ideal de una uniformidad social justa y equitativa. Tiene un sistema de planeación central para la producción y distribución de alimentos y servicios de salud pública. Esta ideología comunista ya ha sido implementado en el pasado con resultados catastróficos y genocidas en países como la antigua Unión Soviética de Stalin y la República Popular China de Mao. En el caso de los Estados Unidos y su obsesión ideológica con el capitalismo y el mercado libre, los efectos de esta obsesión sobre la salud pública y los hábitos alimenticios se pueden apreciar en las cifras estadísticas que nos informan sobre los niveles de obesidad y de las enfermedades crónicas, y el enorme costo económico y humano sobre las familias de este país.


A continuación, un extracto del libro escrito por el académico sueco Hans Rosling llamado Factfulness donde habla sobre el instinto que él llama perspectiva unilateral. Nos narra su experiencia al visitar Cuba y los Estados Unidos y observar como en ambos casos los problemas de salud pública son exacerbados debido a la lucha política entre grupos antagónicos.


Por: Hans Rosling


Cuba

Los más saludables de los pobres.


Pasé algún tiempo en Cuba en 1993, investigando una devastadora epidemia que afectaba a unas 40,000 personas. Tuve varios encuentros con el presidente Fidel Castro, y también conocí a muchos profesionales dedicados y altamente hábiles y educados en el ministro de salud haciendo lo que podían dentro de un sistema rígido y opresivo. Al haber vivido y trabajado en un país comunista como Mozambique, fui a Cuba con gran curiosidad, pero sin ninguna ilusión romántica, ni tampoco adquirí ninguna durante mi estancia. Pudiera escribir sobre las innumerables cosas sin sentido que mire en Cuba: el licor destilado ilegalmente usando pañales sucios para la fermentación; los hoteles que no esperaban a ningún huésped y por lo tanto no tenían comida; un problema que resolvimos comiéndonos las sobras de las raciones estándar de una casa de adultos mayores; mi colega cubano sabía que sus hijos serían expulsados de la universidad si enviaba una postal a su primo en Miami; el hecho de que tuve que explicar mis métodos de investigación personalmente a Fidel Castro para su aprobación. Pero me limitaré a solo platicarles porque estaba ahí y que fue lo que descubrí. En 1991 los granjeros pobres de la provincia de Pinar del Río empezaron a sufrir de daltonismo y problemas neurológicos al perder sensibilidad en los brazos y piernas. Los epidemiólogos cubanos estaban investigando y necesitaban ayuda del exterior. Debido a que la Unión Soviética recién había colapsado, no contaban con ayuda de ellos. Así que, al investigar la literatura disponible en epidemias neurológicas entre granjeros pobres, dieron conmigo. El primer día cuando llegue a Cuba, el mismo Fidel Castro apareció acompañado de sus guardias armados para recibirme. Pase 3 meses investigando. Concluí que los pobres granjeros estaban sufriendo, no de un envenenamiento masivo causado por el mercado negro de comida (como se rumoraba), ni de algún germen que causaba problemas metabólicos, sino de una simple deficiencia nutricional causada por la macroeconomía global. Los barcos soviéticos que hasta hace poco llegaban llenos de papas y se iban cargados de puros cubanos y azúcar, no habían llegado ese año. Toda la comida era racionada de manera estricta. La gente guardo la poca comida nutritiva que quedaba para los niños, las embarazadas, y los adultos mayores, y los demás adultos heroicos solo comían azúcar y arroz. Presenté estos resultados tan cuidadosamente como me fue posible porque la implicación era que la planeación del gobierno había fallado en suministrar alimentos suficientes para la población. La economía planeada por el gobierno había fallado. Me dieron las gracias y me enviaron de vuelta a casa.


Un año después fui invitado de vuelta a la Habana para dar una presentación al Ministro de Salud llamada “La salud cubana desde una perspectiva global”. Para esto el gobierno de Cuba, con la ayuda de Venezuela, ya había recuperado la capacidad de alimentar a su población. Les mostré la posición de Cuba en mi gráfica de burbujas de “Salud vs Riqueza”. Tenía en ese momento una supervivencia infantil comparable a la de Estados Unidos, con tan solo un cuarto de la riqueza. El ministro de salud brincó inmediatamente al escenario después de mi conclusión, y se dirigió al público para resumir el mensaje (desde su perspectiva): “Nosotros los cubanos somos los más saludables de los pobres”. La gente aplaudió y eso concluyo mi presentación. Sin embargo, durante la recepción después de la conferencia un joven se me acerco para decirme que él trabajaba con las estadísticas de salud. Después se acercó a mi oído para decirme: “tus datos son correctos pero la conclusión del ministro está completamente equivocada, no somos los más saludables de los pobres, somos los más pobres de los saludables.” Por supuestos que el joven estaba en lo correcto. El ministro cubano describió las cosas desde una sola perspectiva gubernamental, pero había otro modo de ver las cosas. ¿Por qué estar satisfechos con ser los más saludables de los pobres? ¿Acaso los cubanos no merecen ser tan ricos y tan libres, como los demás países saludables?


Los Estados Unidos

El más enfermo de los ricos


Lo que nos lleva a los Estados Unidos. Así como Cuba es el más pobre de los saludables, Estados Unidos es el más enfermo de los ricos. Los ideólogos te invitarán a que compares a los Estados Unidos con Cuba. Insistirán en que debes estar a favor de uno o del otro. Si prefieres vivir en los Estados Unidos entonces debes rechazar todo lo que el gobierno hace en Cuba, y debes apoyar todo lo que el gobierno de Cuba rechaza (el mercado libre). Para ser claro, yo definitivamente preferiría vivir en los Estados Unidos a vivir en Cuba, pero no es útil el pensar de esta manera. Es unilateral y engañoso. Los Estados Unidos debe buscar compararse, no con países como Cuba, pero con otros países de su nivel (Nivel 4).


Si los políticos en EEUU quieren tomar decisiones basadas en hechos, deben ser guiados no por ideologías sino por los números.


Los Estados Unidos gasta más del doble que los demás países en el Nivel 4 en salud por persona. Y sus ciudadanos pueden esperar vivir tres años menos que esos demás países. Los Estados Unidos gasta más en salud per cápita que cualquier otro país en el mundo, sin embargo 39 países tienen una expectativa de vida más larga. En vez de compararse con regímenes socialistas extremos, los ciudadanos de los EEUU deben preguntarse porque no pueden alcanzar los mismos niveles de salud por el mismo costo, como los demás países capitalistas que tienen recursos similares. Por cierto, la respuesta no es difícil: Es la ausencia de un seguro de salud pública, que los demás países en el nivel 4 dan por descontado. Bajo el actual sistema de salud en los EEUU, los pacientes asegurados y adinerados usan el sistema de salud más de lo necesario, lo que aumenta el costo. Mientras que los pacientes más pobres no pueden pagar ni siquiera tratamientos simples de bajo costo y mueren más jóvenes. Los doctores usan su tiempo, que pudiera ser usado para salvar vidas, suministrando tratamientos innecesarios e insignificantes. Que trágico desperdicio.


Conclusiones

El sistema Comunista en Cuba es un ejemplo de los peligros de la obsesión con una sola idea: La idea de que un gobierno centralizado puede resolver todos los problemas y las necesidades de la gente. Es comprensible como alguien que observa el sistema en Cuba con todas sus ineficiencias, pobreza, y falta de libertades, pudiera concluir que no debe permitirse nunca a ningún gobierno planear sociedades a este nivel.


El sistema de salud de los Estados Unidos también sufre de esta obsesión con una sola perspectiva: La idea de que el mercado libre puede resolver todos los problemas de la gente. Es comprensible como alguien que observa el sistema de salud en los EEUU, con todas sus desigualdades y malos resultados, pudiera concluir que el libre mercado no debería permitirse nunca en los servicios públicos.


Como la mayoría de las discusiones sobre el sector público y privado, la respuesta no tendría por qué ser exclusivamente un sistema o el otro. Se debe estudiar cada tema en particular y la mejor solución puede ser un enfoque para un caso y otro enfoque diferente para otro caso. O tal vez una combinación de ambos sistemas. El reto siempre es encontrar el equilibrio correcto entre intervención del gobierno y la libertad de los ciudadanos.



¿Qué son las ideologías?

Les comparto un buen video de YouTube que explica este concepto


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