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  • Estupido Libre Albedrio

El agobio de la civilización

Updated: Jan 29, 2023




A continuación, les comparto un extracto del podcast Philosophize This! Episodio #161 de Stephen West donde habla sobre el libro la sociedad abierta y sus enemigos del escritor filósofo Karl Popper.



Por: Stephen West


Para el individuo que vive en una sociedad abierta donde se permite cuestionar valores e instituciones con el fin de mejorarlas, de cierta manera la vida es más complicada que si viviera en una sociedad cerrada. En una democracia abierta nadie te asigna ningún rol desde que naces; nadie te dictará exactamente qué hacer o qué decir. El descifrar eso es tu responsabilidad. Debes esforzarte para ser un ciudadano informado, debes ser capaz de participar de manera informada en las decisiones sobre como ajustar las cosas yendo hacia el futuro. Esto es el precio que debemos pagar si queremos ser humanos libres viviendo en una sociedad democrática abierta a la crítica y al cambio. Para complicar las cosas aún más, cuando estás abierto a la posibilidad de estar equivocado y de cambiar tu entendimiento sobre las cosas en cualquier momento, la aparente inestabilidad de esta actitud puede generar ansiedad. Esta ansiedad y la carga de ser una persona abierta viviendo en una sociedad abierta, esto es lo que el filósofo de la ciencia Karl Popper llama el agobio de la civilización. El riesgo de ser una sociedad abierta es que esta inestabilidad llegue a los niveles más altos hasta que se encuentre totalmente invadida. El filósofo griego Platón vio la ocupación de su ciudad Atenas por el ejército de Esparta, y se imaginó a la historia de las civilizaciones en términos de un ciclo constante entre eras doradas y periodos de decadencia y corrupción. Popper piensa que esto tuvo un peso importante cuando Platón escribió uno de los libros sobre filosofía política más conocidos e influyentes de todos los tiempos, la república. Un componente clave de la filosofía de Platón es que todo en el plano terrenal se deteriora y se corrompe incluyendo las sociedades y los sistemas de gobierno. Popper piensa que detener este deterioro aparentemente inevitable, era un problema que Platón consideraba como uno de los más importantes que debían resolverse en la filosofía política de la era. Así que al hacer las preguntas ¿quién debe gobernar? y ¿cómo se debe gobernar? Popper piensa que aquí es donde Platón cometió un grave error que después reforzaría el pensamiento totalitario en occidente. Uno de los problemas que señala Popper es que para Platón la estabilidad del estado trasciende cualquier consideración para el individuo. El colectivo es más importante que cualquier problema personal. Con esta forma de pensar viene la actitud de que algunas personas van a sufrir debido a la estructura de la sociedad, pero al final, su sacrificio vale la pena, porque la sociedad de manera colectiva continúa avanzando hacia la meta. Hay que recordar que Platón diseñó este sistema con las mejores intenciones. Su intención era detener lo que parece ser el problema más serio que enfrenta la filosofía política de su tiempo: el proceso aparentemente inevitable de la decadencia terrenal histórica.


Cuando leemos la historia de diferentes grupos de personas y la forma en que sus sociedades progresaron ¿podríamos decir que su comportamiento fue tan caótico y aleatorio que no podíamos haberlo predicho en lo más mínimo? Algunas personas pensaron que sí hubiera sido posible predecirlo. Entonces, si es posible predecirlo de alguna manera ¿podríamos analizar una muestra más amplia para encontrar posibles patrones que se repitan? ¿Podemos usar esos patrones para encontrar tendencias? ¿Pudieran esas tendencias ser refinadas para convertirse en leyes? ¿Leyes del desarrollo histórico? ¿Leyes del comportamiento humano? En la época Karl Marx y Hegel dominaban la psicología y las ciencias sociales, y un grupo sustancial de pensadores como ellos creían que la historia podía ser estudiada como un experimento de ciencia; que era posible descubrir leyes de la trayectoria histórica; que incluso extrapolando hacia el futuro podíamos predecir hacia donde se dirigía inexorablemente la historia; que podíamos empujarla en esa dirección al estructurar nuestras sociedades en la manera correcta. ¿Que si hacia dónde se dirigía la historia? Eso es fácil de contestar, se dirigía hacia el final de la historia. Este tipo de historicismo decía que eventualmente los conflictos humanos se resolverían solos, este par de milenios que vivimos actualmente, serían vistos como afectaciones del crecimiento en la era de la civilización, y en este punto alcanzaríamos el final de la historia. Ahora, si usted es alguien que cree lo anterior ¿no sentiría una obligación moral de ayudar a estructurar la sociedad de una manera que apunte hacia este final y que nos mueva en esa dirección de la manera menos dolorosa posible? Esta actitud es un gran problema para Karl Popper. Popper dice que no existe ninguna historia verdadera ni completa de la humanidad que sea accesible para nosotros. Lo dice de la siguiente manera: “Lo que estas personas quieren decir, y lo que les han enseñado en la escuela, es la historia del poder político. No hay ninguna historia de la humanidad; solo existen un número indefinido de historias…y una de ellas es la historia del poder político. Esta historia es elevada a la historia del mundo. Pero esto es una ofensa para cualquier concepción decente de la humanidad. Ya que la historia del poder político no es nada más que la historia del crimen internacional y los asesinatos en masa.” Cuando un gobierno fascista totalitario resuelve problemas creyendo que existe alguna especie de destino histórico que debe ser consumado, entonces, solo pueden considerar soluciones que correspondan con esta falsa narrativa, que ya está decidida, sobre hacia donde necesita dirigirse el país. Estos historicistas se convierten en esencia en lo que Popper llama ingenieros sociales utópicos. Puede ser que haya tendencias en el comportamiento humano, Karl Popper admite, pero nunca pueden existir leyes. Los individuos son demasiado impredecibles, demasiado complejos. Debido a esto, siempre que existe una sociedad conformada por individuos verdaderamente libres, esto hace a estos individuos mucho más difícil de controlar. Y por esta razón, en los regímenes fascistas totalitarios los derechos del individuo se descartan en el nombre del bienestar colectivo, y después a través de varios tipos de coerción social y legal, a través de propaganda, de la vergüenza pública, las personas son moldeadas para encajar en lo que sea que el sistema totalitario dicte, en lugar de que el sistema se amolde a las necesidades de las personas.


Pero entonces ¿cuál es el mejor sistema? Popper es un defensor de algo que llama la sociedad abierta, la cual describe como: “una sociedad que libera los poderes críticos de las personas”. Esto se parece ligeramente a las democracias modernas occidentales, sin embargo, Popper piensa que aún hay mucho por hacer para mejorar las sociedades y para hacerlas más efectivamente abiertas. Y el primer paso en esa dirección no tiene nada que ver con ninguna filosofía política abstracta, el primer paso para nosotros puede ser el modelar nuestra estrategia política de acuerdo con el proceso más refinado de prueba y error al que los humanos jamás hayan tenido acceso, es decir con el método científico. Porque el objetivo de la ciencia, lo que la hace tan grandiosa, no es que trata de ser objetivamente correcta con sus teorías, el objetivo de la ciencia es proponer teorías cada vez menos equivocadas, el tener una aproximación más cercana a la verdad de la que teníamos ayer. Millones de personas en las sociedades intentan coexistir, inevitablemente los problemas van a surgir, soluciones van a ser requeridas, y los líderes van a fallar. Y cuando lo hagan, la pregunta más importante para Popper es ¿cómo queremos que sea la transición de poder en las calles? ¿Cuánto malestar social requiere nuestro sistema para poder deshacernos de un líder que está haciendo un mal trabajo?


Para Popper, Platón estaba haciendo la pregunta equivocada desde un principio. Dice que Platón estaba interesado en preguntar ¿quién debe gobernar? Y ¿cómo debe gobernar esa persona para mantener la estabilidad del estado? Una pregunta mejor y más realista que debemos hacernos es ¿cómo debe organizarse el estado para que sea posible deshacerse de los malos gobiernos sin derramar sangre en las calles? Esto cambia la naturaleza de la pregunta. De pronto, ya no es tanto un tema de filosofía política, como lo dice Popper, sino que se convierte en una pregunta práctica o técnica, y la respuesta es que necesitamos una sociedad democrática abierta con un enfoque en el individuo y en la libertad.


Ahora bien ¿qué tan calificado puede estar el ciudadano promedio para participar en decisiones importantes que afecten las vidas de todos los demás? Popper diría que la razón por la que es tan importante proteger a la democracia, no es porque evita los errores, la razón por la que es importante proteger a la democracia es porque evita la tiranía. Para Karl Popper, nos debemos a nosotros mismos, y al resto de los seres humanos, el no caer en el pensamiento perezoso y el enfrentar el agobio de la civilización. O como él lo dijo mejor: “en lugar de profetas debemos ser los artífices de nuestro propio destino.”



Video en canal del YouTube BBC Radio 4 sobre Karl Popper


Video en canal de YouTube CrashCourse sobre la filosofía de Karl Popper


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